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¿Cómo y por qué sentimos soledad?

3 ago
3 min de lectura

Varios estudios han intentado demostrar que el sentimiento de soledad puede estar, en parte, influenciado por la genética. Aun así, es imposible separar el factor ambiental que influye en les participantes de dichos estudios. Por eso, se asume que este sentimiento puede venir de otras causas con mayor o menor prevalencia genética, como la depresión.


Les niñes que han sido motivo de burla o víctimas de violencia, agresividad o aislamiento tienen una mayor probabilidad de desarrollar no solo este sentimiento, sino también determinados rasgos de carácter. Duggan y Brennan (1994) relacionaron las dificultades para establecer amistades con el tipo de apego.


Pero yo planteo: ¿qué pasa si estas burlas no son intervenidas? ¿Qué pasa cuando la no aceptación, el abandono, el maltrato y la no validación ya vienen desde casa? ¿Qué pasa cuando las diferencias son señaladas sin intervención adulta? ¿Qué pasa cuando no puedes crear lazos porque estos no son seguros para ti?


Así que añado que, si el tipo de apego puede afectar a la creación de amistades, también son precisamente las experiencias de no aceptación, la ausencia de amistades, el abandono o la falta de vínculos seguros las que, en primer lugar, moldean ese tipo de apego.


Y con toda esta mochila vamos a seguir exponiéndonos a nuevas experiencias con el entorno. A factores como el trabajo, la situación económica, el hecho de haber migrado o no, las patologías, la sociabilización patologizante, la estigmatización o la violencia.


Prevalencia de soledad en personas Queer


Una de las necesidades humanas al convivir es el sentimiento de pertenencia. Como persona del colectivo, hay muchas más probabilidades de que esto no se dé, por no tener referentes, por no sentirte reflejade en la cultura y los inputs que te rodean, por no sentir válida tu forma de querer, expresarte o ser o, directamente, por ser víctima de rechazo y violencia por parte de tu entorno y/o familiares. Además, como sabemos, lo queer va más allá de nuestra identidad de género y sexual: acaba conformando una subcultura, al igual que la cisheteronorma tiene la suya y, además, la presenta como la única.


Consecuencias individuales y sociales


En Occidente entendemos la soledad no escogida como un posible factor relacionado con la dificultad para sentir interés por crear vínculos, la inseguridad y sensación de incapacidad, el miedo al juicio de les demás, la percepción del vacío interior, el estrés y la ansiedad, la desconcentración, las arritmias, las respuestas inflamatorias del cuerpo, la fatiga, la hipertensión, un sistema inmunitario debilitado, el dolor somático persistente o el insomnio.


Esto acaba teniendo consecuencias también a nivel social: personas poco participativas en actividades conjuntas, desconfianza generalizada, respuestas reactivas, dificultades en la comunicación y la adaptación y, en definitiva, una peor salud física y mental colectiva. Y sería absurdo no tener en cuenta que la lucha frente al sistema capitalista y colonial nos necesita, pero ¿cómo hacerlo sole y sin la salud suficiente?


Cómo combatirla


La soledad no escogida es un problema causado, en parte, por el individualismo capitalista, la precarización y, por tanto, la falta de salud, la marginalización...


Po eso, desde Únique intentamos hacerle frente mediante espacios de socialización accesibles y saludables. Participar en actividades sociales en un entorno en el que te sientes más resonade y parte de él puede mejorar el sentimiento de pertenencia y ayudar a desarrollar las habilidades sociales. Siempre es recomendable, en caso de contar con los recursos necesarios, trabajar junto a une profesional para abordar los pensamientos negativos o distorsionados sobre une misme y/o el entorno a través de terapias psicológicas. Esto implica, a la larga, un mejor autoconocimiento de las propias dificultades, una mejor gestión emocional y más herramientas de autocuidado para alcanzar un mejor estado emocional.


Personalmente


Este sentimiento se instauró en mí casi de forma permanente. Recuerdo pensar que nunca sentiría que acababa de encajar, como creía que sí lo hacía la gente de mi alrededor. Se instaló en mí la creencia de que estaba sole en el mundo y de que los vínculos a los que podría aspirar serían dañinos, poco recíprocos y poco duraderos.


Cuando empecé a conocer gente trans, al volver a Barcelona con unos 17 años, aunque esta emoción aún tardaría muchos años en cambiar porque mi estado de salud mental todavía necesitaba mucha regulación, creo que se plantó una semilla de esperanza en mí. La idea de que quizá podría pertenecer, de que podría sentirme mucho más segura de lo que me había sentido hasta entonces, aunque en ese momento aún no fuera capaz de arraigarme a lo que acababa de descubrir.


Resumidamente, la soledad no escogida es un sentimiento causado por factores ambientales y/o desregulaciones mentales y emocionales. Es un sentimiento extremadamente doloroso. Aseguro que ese hoyo negro y profundo dentro de une misme puede rellenarse con ayuda, red, ternura, fuerza, lucha y compromiso.


Pau Segarra


 
 
 

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